Sebastián Garrocq: “Las pretensiones de Obras le hacen bien a San Juan”

Sebastián Garrocq (36) nació en Córdoba y a pesar de que muchos le decían que tenía talento para jugar al fútbol, las circunstancias de la vida lo fueron llevando por el camino del voley, sin imaginarse que le esperaban títulos y vueltas olímpicas. El último festejo fue tras conseguir la medalla de bronce en el Mundial de Brasil, una conquista más para el jugador de 1.73 metros que contrasta en altura dentro del equipo de gigantes voleibolistas pero jugando es un grande de verdad.
Llegó a San Juan en 2009 y desde entonces no paró de cosechar títulos con el Gremial. A pesar de que es Pentacampeón de la Liga A1 de voley y doble Campeón Sudamericano, entre los títulos más sobresalientes, dice que no se acostumbró a ganar y que todos los logros son especiales: “¿Cuánto gané? Ya me perdí, deben ir 13, 14 ó 15 títulos. Son todos lindos y se festejan todos iguales, del primero al último. Quizás el último lo vas sufriendo más, porque no sabés si vas a volver a ganar. Pero bueno, siempre nos toca otra vez. Eso nos motiva a seguir entrenando y buscando nuevos objetivos”.
El líbero cuenta que jamás imaginó alcanzar la cima en el deporte, sobre todo porque de chiquito le insistían con que pruebe suerte en el fútbol. Era zurdo y habilidoso como tres u once dentro del campo de juego, sin embargo la vida, como él dice, lo inclinó por la rama del voley. “Jugaba al fútbol, pero uno de chico practica todos los deportes. Me pasa que ahora algún amigo o ex técnico me dicen por qué no me probé en algún club de fútbol. Igual, en el voley no me fue mal”, cuenta entre risas.
No le fue fácil dedicarse por completo al deporte de la red, ya que la disciplina en aquel entonces era una diversión para él y además porque en su cabeza siempre estaba el terminar los estudios. Sin embargo cuando jugaba en Banco de Córdoba, su club de origen, tuvo la posibilidad de dar el gran zarpazo y acceder al voley de elite nacional. “Nunca imaginé llegar a esto, jamás lo soñé. Se me fue dando sin querer. Siempre jugaba por divertirme sin ser profesional y se me dio de un día para el otro de grande y aproveché la oportunidad, no la dejé pasar. Siempre me decían que por qué no iba a jugar a Buenos Aires pero yo quería estudiar y me costaba hacer las dos cosas. Cuando me recibí me sale una propuesta y la acepté. Yo tenía la cabeza en los estudios estudiar y no pensaba en ser profesional al deporte hasta que se me dio”.
Desde hace siete temporadas viste la camiseta de UPCN Voley, su segunda gran familia. “Los años se me están pasando volando. Formamos una familia hermosa en San Juan: la de UPCN y la mía –con su esposa Ana e hijo Alejo. Estamos conformes, contentos, y nos gusta esto. UPCN es algo importante en mi carrera. Estoy contento de haber elegido estar acá. Estoy feliz porque se nos dio todo, lo que estuvimos buscando como equipo e institución. Estoy conforme y con ganas de seguir, hasta que el cuerpo diga hasta acá llegamos. Por ahora seguimos”, señala.
Seba tiene 36 años y no le pone fecha a su retiro: “seguiré hasta que vea cómo esté. Si me siento bien y si mi familia me apoya en la decisión, seguiré. Veremos que pasa. Estoy bien, no tengo un problema grave de lesión y puedo continuar”.
Su trayectoria en el plantel no le genera presión, sino responsabilidad. Es el único sobreviviente del plantel titular que ganó la primera Liga A1 con UPCN, en la temporada 2010/2011. “Es un orgullo inmenso seguir porque uno ve que los jugadores pasan y voy quedando. Son muchos años, toda una vida, y dan ganas de seguir disfrutando. El estar en este equipo me genera responsabilidad porque soy el más grande”, expresa.
Garrocq x 3
Obras: “Es el clásico y está bueno que se armen bien, que tengan pretensiones y que puedan apostar a más. Esta bueno, le hace bien al voley de San Juan y de Argentina”.
La gente: “La verdad que es espectacular. El recibimiento como siempre, la gente en el aeropuerto y apoyando a este equipo. Fue emocionante llegar de Brasil y que nos aplaudan”.
¿Se viene el hexacampeonato?: Estamos bien, con las fuerzas renovadas y en su mayoría con ganas de seguir ganando cosas. La idea siempre es ir por más.
FUENTE: Tiempo de San Juan (Carla Acosta)