A 20 años del comienzo de la gesta de Luz y Fuerza de Necochea

Por Adrián Stolarczuk – Hace 20 años nacía la Liga Nacional y Necochea decía presente con el joven equipo de Luz y Fuerza que dos años después conseguiría el histórico título.

Nadie podía anticipar lo que vendría, pero todos coincidían por entonces de que se estaba haciendo historia. Hace 20 años, a comienzos de octubre de 1996, el equipo de Luz y Fuerza – Ciudad de Necochea era invitado a participar de lo que fue la primera Liga Nacional “A”, un inédito torneo federal unificado que buscaba fundar las bases del resurgir de este deporte, emulando la prolífica Liga Nacional de Básquetbol surgida en los ochentas. Las buenas campañas que el conjunto necochense venía realizando los últimos años a nivel nacional motivó a la Asociación de Clubes a premiar al equipo con su inclusión. Sería el germinar del histórico título conseguido dos años después.

LOS PILARES

Marcelo “Popi” Carabajal es el nombre que resume la gestiones y el logro de tamaño reconocimiento. El activo dirigente fue el primero en soñarlo y no dudó que era la mejor manera de plasmar el trabajo que ya llevaba cuatro años en el vóleibol de la ciudad. En lo deportivo, Luz y Fuerza – Ciudad había perdido unos meses antes una final por el ascenso frente a UBT de San Juan. La baja de los sanjuaninos le abrió definitivamente la puerta a nuestra ciudad. A un equipo de valores jóvenes que llegó más lejos de lo esperado, premio al trabajo para Hugo Fiorentino y Fernando Esparraguera, encargados de la conducción técnica.

Ni bien se conoció la novedad, se habló de formar un equipo competitivo, con refuerzos y de foguear a los jóvenes locales. El objetivo era un proyecto a largo plazo e imponer el nombre de Necochea a nivel nacional a través del deporte. La señal de TyC Sports ya había adquirido los derechos para televisar algunos partidos de la novel Liga. La Municipalidad de Necochea, la Usina Popular Cooperativa y el Sindicato de Luz y Fuerza dieron un apoyo clave.

En noviembre, Carabajal sumó al proyecto otro pilar fundamental. Jorge Bellendier, director técnico de la Selección argentina juvenil, se convertía en el entrenador de Luz y Fuerza para la Liga. Venía de ser asistente del seleccionador de la mayor, Daniel Castellani, en los Juegos Olímpicos de Atlanta ese año.

El experimentado entrenador planteó la necesidad de contar con un plantel de 14 jugadores y comenzó a deslizar nombres como refuerzos. Hasta se especulaba con el propio Esteban “Mono” Martínez, necochense y medallista olímpico, entonces entre los mejores jugadores de beach voley del mundo, para sumarse en la etapa de play off. Cuestionado por Ecos Diarios, en su primera visita a la ciudad, Bellendier se atrevió a nombrar a dos jugadores locales a seguir y proyectar, y dio como ejemplos a Osvaldo Amitrano y Pablo Meana. Pronto serían conocidos por todo el país.

LOS PIONEROS

Después de un retraso organizativo, finalmente un total de catorce equipos formaron parte en diciembre de ese año de la primera Liga Nacional, siete de la Federación Metropolitana (Boca, Círculo Italiano, River Plate, Club de Amigos, Náutico Hacoaj, Vélez Sarsfield y Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires) y siete del interior del país (Obras Sanitarias de San Juan, Peñarol de Mar del Plata, Unión Casildense de Santa Fe, Mendoza de Regatas, Regatas de San Nicolás de los Arroyos, Sol de América de Formosa y el equipo necochense).

EL DEBUT

El histórico debut fue en casa frente a Mendoza de Regatas, en el Piso de Deportes del Club Rivadavia, un escenario empapado de tantas historias gloriosas para nuestro deporte y que comenzaba a escribir la suya con el voley. Y fue un inicio victorioso por un peleado 3-2, con parciales de 10-15, 15-8, 6-15, 15-12 y 15-13. Fue una sorpresa, por el poco tiempo de preparación y la falta de conocimiento entre los jugadores. El marco de público fue algo escaso, con entradas generales que costaban $ 3. Muy lejos de aquellas tribunas abarrotadas que menos de dos años más tarde explotaron en las finales ante Ferro.

El plantel sumó varios refuerzos, que pronto cobijaríamos como jugadores propios, como el opuesto Pablo Hebensdreit (proveniente de Vélez Sarsfield), el armador Agustín Fernández (ex Universitario de San Juan), el opuesto y central Gastón Álvarez (Pergamino), el central Oscar Labrada (ex Alumnos de Mar de Ajó), el central Javier Soldi (ex Ciudad de Buenos Aires), y el opuesto Mauricio Canuto (ex Alumnos de Mar de Ajó). La formación inicial del debut fue Labrada, Fernández, Osvaldo Amitrano, Hebensdreit, Álvarez y Pablo Meana, que por entonces, como el mundo, nada sabía de la posición de líbero que cuatro años después lo llevaría a la Selección Argentina. Tambien ingresaron Soldi y el “Rulo” Leandro García Mónaco, otro de los jóvenes de nuestra ciudad.

ENTRE LOS OCHO

El torneo tuvo un formato federal, separados en dos zonas por un lado los elencos de la Metropolitana y por el otro los del interior. Luz y Fuerza cumplió con el primer objetivo de evitar el Repechaje por el descenso y terminó avanzando a los play off por el título.

Por los octavos de final dio el golpe al vencer a Club de Amigos por dos partidos a uno en la serie, incluyendo un triunfazo en Buenos Aires. La campaña culminó en cuartos de final, eliminados a manos del Club Italiano, por dos partidos a uno. El primer campeón sería Peñarol de Mar del Plata, que dio la sorpresa al vencer a Boca Juniors en la final, disputada en abril de 1997. Al año siguiente, la gloría sería para Necochea, con la misma base y sumando a este primer plantel más refuerzos de jerarquía, entre ellos los brasileños Castaldelli y Eloe. Nombres y apellidos que quedarán para siempre en la historia de nuestro deporte.

A 20 años de aquella primera Liga, y a 18 de la histórica consagración necochense, el presente nos golpea con la ausencia en ese nivel, que sin dudas le da más valor a aquella gesta. Aquel proyecto no tuvo continuidad después del éxito y se agotó con el descenso. Pero a la vez nos ilusionamos con volver a vivir algo así, cuando tantos chicos de Necochea nos representan hoy a nivel juvenil, con el trabajo que realizan el Club Huracán, con Pablo Meana como referente, y la Escuela Municipal, donde siguen formando chicos los profesores Hugo Fiorentino y Fernando Esparraguera. Nombres que siguen apostando por sus pasiones y en Necochea. Soñando con que esta gesta del voley se repita pronto.

Fuente: EcosDiarios.com

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