#FIVBWomensWCH El mundial de Las Panteras, a la altura de su historia pero con la vara muy alta

Por @SantiagoGabari Terminó la participación de la Selección Femenina en el Campeonato Mundial de Japón 2018 con un sabor agridulce: en términos de resultados está a la altura de los antecedentes previos, pero se escapó una oportunidad de agrandar la historia. Lo seguro es que, subjetividades de lado, la vara estaba mucho más alta tras la primera participación olímpica (Río de Janeiro 2016) y este segundo mundial consecutivo, hito histórico también. Ahora parece tiempo de barajar y dar de nuevo.

La realidad del vóleibol femenino dista muchísimo del vóleibol masculino. Esta aclaración es importante para evitar comparaciones con la performance del combinado nacional que dirigió Julio Velasco en Italia/Bulgaria 2018. Dos mundos iguales, dos realidades paralelas.

El mundial de Las Panteras estuvo a la altura de la historia. En los últimos 58 años, Argentina jugó tan solo seis mundiales sobre 16. La mitad fueron en los últimos 16 años y los dos últimos, por primera vez, fueron de manera consecutiva. En el medio, disputaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, los primeros para las chicas. 

Tal como somos los argentinos, siempre esperamos más. Siempre. Más aún cuando los protagonistas se ponen como objetivo clasificar a Segunda Ronda. Una clasificación que era posible: ganarle a México y ganarle a Camerún era posible. Lo sabían las chicas, que dejaron todo, como siempre; lo sabían en el cuerpo técnico; lo sabían todos los que medianamente siguen la disciplina. Pero pocos, al menos de la cancha hacia afuera, hicieron foco que durante la Copa Panamericana 2018 la tricolor venció 3-0 a la Selección. Por lo tanto, la derrota mundialista, también era perdible. La distancia entre los países de NorCeCa y Argentina, en el mejor de los casos, es poca y, mayormente, desfavorable: Puerto Rico y Dominicana están por encima, México y Cuba están palo y palo.

El sabor amargo no solo tiene que ver con una oportunidad que no se pudo aprovechar, sino que se remonta a una historia que se repite. Argentina nunca pudo superarse en un Mundial femenino: en 1960 terminó 8/10; en 1982 fue 18/24; en 1990 salió 15/16; mejoró en 2002, cuando fue 17/24; en 2014 con solo una victoria terminó 17/24 nuevamente; y ahora es 19/24.

Los resultados marcan a las claras que nada es casual sino causal. El vóleibol femenino de Argentina actualmente está, a nivel mundial, solo por encima del vóleibol africano: triunfo ante Camerún en 2018, ante Túnez en 2014 y ante Kenia en 2002. En todos estos casos se retiró con récord 1-4. ¿Esto es un fracaso? ¿Esto es malo? Es la realidad, mala si se mide en términos de crecimiento comparativo con rivales de todo el mundo y bueno si se mide en comparación con rivales que históricamente eran superiores en la clasificatoria sudamericana (Perú, por ejemplo).

¿Se podría evaluar el juego? Sí, y se debe. ¿Se podría evaluar si la convocatoria fue la adecuada? Tantas opiniones como simpatizantes. ¿Se podría evaluar si fue un error o no cortar a Yamila Nizetich? Sí, aunque fácil con el diario del lunes y la decisión fue extradeportiva.

Lo que no se puede olvidar, jamás, es el contexto. Solo Voley Plus te contó en algún momento que estas jugadoras, las primeras en querer ganar, se han pagado pasajes para poder defender esta camiseta que todos quisiéramos sentir al menos una vez. Este seleccionado, por estructura, por recursos, por muchos motivos que siempre sirven de excusa, no tienen un plan de captación nacional adecuado; no trabaja de manera mancomunada con las federaciones y los clubes, que viven a los ponchazos; no tiene de base una Liga profesional en la que prime el desarrollo, dura menos de 90 días. Y el listado podría seguir…

Parece ciclo terminado el de Guillermo Orduna, que completaría un proceso con altibajos pero con altos muy altos y bajos por encima de los antecedentes habituales. Pero al margen del DT será vital, además del rodaje de las varias juveniles que tuvieron espacio en los últimos compromisos, saber el futuro de jugadoras que fueron pieza importante de esta historia pesada: Clarisa Sagardía, Lucía Fresco, Julieta Lazcano, Tatiana Rizzo, Mimi Sosa (ya anunció su retiro del seleccionado), Josefina Fernández, entre las más importantes. Lo bueno es que a todas les da la edad para completar el proceso a Tokyo 2020 e incluso llegar a otro Mundial. No olvidar Nizetich, que está afuera por diferencias con el actual DT pero no renunció al seleccionado.

Pero ojo, deberá la Federación del Vóleibol Argentino (FeVA) revisar cómo debe seguir el vóleibol femenino. Sacar un DT, ahora una vez finalizado el proceso olímpico, no será solución de nada. Atrás viene otro, el que vos quieras, pero que no tiene vestuario, que las jugadoras no tienen becas, que si tienen no las cobran, que no tienen techo, que no tienen un armario en el CeNARD para guardar sus pertenencias… Se entiende, es lo que hay y se ha logrado mucho, pero el pasado pisado. Sirve para saber dónde uno está parado y, desde ahí, capitalizar en pos de la prosperidad. Hoy, tener a Las Panteras en el Top 20 de la FIVB, es un mérito enorme.

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