Las Panteras olímpicas, el recuerdo de Julieta Lazcano: “Decíamos que nos estábamos preparando para la guerra”

Por Florencia Corradini, Mundo La Voz (27/01/2019) – El 11 de enero de 2016, Las Panteras se clasificaron a los JJ.OO en un hecho histórico para el vóley argentino. La cordobesa cuenta cómo vivió esa jornada a corazón abierto.

Abre los ojos, mira su celular. Es 11 de enero. Julieta Lazcano durmió poco y entrecortado. Abre la ventana de la habitación del hotel que comparte con Yamila Nizetich, capitana del equipo, y el paisaje de Bariloche es inmejorable: lago azulado, cordón montañoso nevado y arboleda de pinos combinan perfecto.

El plantel argentino, que en ese momento dirigía Guillermo Orduna, baja a desayunar y en las paredes que rodean las mesas hay pancartas obsequiadas por hinchas con frases que representan un proceso que empezó en 2013 con el entrenador: “Cuarenta millones de argentinos hoy salen con ustedes a la cancha”. Ese día, Las Panteras tienen la misión de rugir como nunca antes. Se enfrentan a Perú en la final del Preolímpico. Si ganan, serán olímpicas por primera vez en la historia del vóley argentino.

Camino al estadio, el fervor de la gente se hace sentir y “Juli” lo recuerda: “Era la primera vez que movilizábamos tanta gente. La noche anterior hubo personas que durmieron fuera del estadio para vernos. La conexión con la energía de la gente fue indispensable”.

Antes de la final, la central que inició su carrera en el club Poeta Lugones de Córdoba capital observa el partido anterior junto al plantel con un regalo muy especial de la hinchada: la gente corea la canción Arde la Ciudad de La Mancha de Rolando a capella y la adrenalina en su cuerpo ya es incontrolable. 

Es hora de entrar a la cancha y cantar el Himno, con cuerpo y alma. De la misma manera jugarle a Perú. Argentina domina todo el partido y gana por 2 a 0. En el tercer y último set, Las Panteras se imponen por 24 a 14 y es momento del cierre. La armadora peruana saca en salto, la recepción de Argentina es limpia y Castiglione, entonces armadora de la selección, le tira la pelota a Lazcano que cierra el partido con un toque que se enreda en el bloqueo y cae. Punto, set, partido y clasificación.

“El último punto lo había soñado. Sabía que lo iba a terminar yo. Lo que vino después fue una locura”,cuenta. Y lo que vino después fue un estadio que se caía a gritos, abrazos eternos, lágrimas de alegría y un plantel que transcendió para siempre. “Logramos que el vóley femenino sea olímpico. Yo me convertí en una jugadora olímpica y somos pocos en este mundo los que pudimos vivirlo”, comenta con un orgullo que la desborda.

El regreso al club francés del cual formaba parte en 2016 tras la clasificación fue mágico para la jugadora. 

De Córdoba al mundo

Su carrera empezó en club de su barrio natal, Poeta Lugones. Luego pasó por otros dos cordobeses: General Paz Juniors y Municipalidad. Posteriormente emigró al Viejo Continente, en busca de experiencia y desarrollo profesional. Pasó por Italia, en Robursport Volley Pesaro.Después de eso, regresó a Argentina, donde compitió en la Liga Argentina con Gimnasia de la Plata, y luego llegó a Francia donde estuvo en dos clubes:Vandœ uvre Nancy VB e Istres OPVB. Actualmente se encuentra en Brasil, disputando la Superliga con Curitiba, en la misma competencia donde se encuentra otra de las centrales de la selección, Emilce Sosa, jugadora de São Caetano.

Con la Celeste y Blanca

Desde que Guillermo Orduna asumió como entrenador de la selección de mayores a fines de 2012, hasta su renuncia en octubre de 2018, la cordobesa formó parte de Las Panteras en la máxima categoría. En categorías formativas, viste la albicelestedesde los 15 años. Tras la reciente asunción de Hernán Ferraro como DT, “Juli” fue otra vez citada en el nuevo ciclo del seleccionado. Siempre con aquella marca grabada a fuego.

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