Virginia Zonta: Sueños, Pasión y Perseverancia

Virginia Zonta es ingeniera química y parte del seleccionado argentino de beach voley. Cuando habla de sus pasiones y de sus logros, contagia alegría. En una amena charla en una tarde lluviosa, desgranó su historia para Nosotros.

Por Romina Santopietro, en El Litoral (Fotos Luis Cetraro)Virginia juega al voley desde los 9 años, comenzó en el club Banco Provincial de nuestra ciudad, y de ahí no paró más. Y literalmente no para, porque en medio de los torneos de beach voley y ser parte de la selección argentina, se recibió de ingeniera química. Ahora orquesta su lado de atleta con el trabajo, con la misma dedicación y empeño.

“Tenía 9 o 10 años cuando arranqué con voley tradicional, y a los 14 con el beach voley. Al principio fue un hobby de verano, jugando con amigos en playa, inscribiéndonos en un torneo local… Me empezó a gustar más y también los resultados acompañaban, así que comencé a entrenar simultáneamente ambas cosas. Creo que la mayoría de los jugadores de voley, cuando ven una cancha en verano en una playa, se ponen a jugar. Yo arranqué así, jugando en las vacaciones de verano. El entrenador que tenía en ese momento nos dijo de un torneo que se jugaba en Entre Ríos ese fin de semana y nos inscribimos con una compañera del club. Y nos encantó, si bien en ese primer torneo perdimos todos los partidos -risas- a mí me gustó el ambiente y el deporte en sí. Y así empecé. De todas maneras entrenaba simultáneamente ambas cosas: en verano era más intensivo con el beach y en la temporada de invierno el tradicional, el indoor. En el 2010 tuvimos la posibilidad de clasificar para los Panamericanos, por lo que me decidí por el beach voley para entrenarlo exclusivamente. Hasta entonces hacía un poco de cada uno. Consideré que además de las condiciones, tenía mucho más por delante con esta versión del voley”, recuerda Virginia.

“Hubo una época de mi vida donde lo único que hacía era entrenar, también estudiaba, pero el deporte tenía prioridad. Viví en Mar del Plata durante 4 años para entrenar con la selección, por ejemplo. En ese momento, el deporte tenía un peso muy importante. Ahora reparto mi tiempo entre trabajar y entrenar”, explica con sencillez.

La idea es mantener el nivel y seguir compitiendo.

“Siempre digo ‘este es mi último año’… ¡y nunca es el último año!”, comenta entre risas.

El voley le dio mucho, como respuesta a su compromiso y garra. Asegura que un sueño cumplido fue clasificar para los Juegos Olímpicos, algo que todo atleta aspira. “Creo que cualquier deportista quiere representar a su país en unos Juegos Olímpicos. Tuve la posibilidad de lograrlo, y de hacerlo a una edad temprana. Yo participé de los juegos con 22 años. Y con la posibilidad de seguir creciendo, porque no por haber llegado a lo más grande del deporte que quedé con eso, con que ‘ya estaba’. Un montón de competencias ‘menores’ fueron sueños y objetivos cumplidos. A lo largo de mi carrera y todos los años me planteo objetivos nuevos. El deporte me dio mucho más de lo que alguna vez pensé. Otro sueño grande cumplido fue recibirme”.

Destaca el apoyo recibido de su familia, porque desde el inicio acompañó este periplo. En un deporte que es amateur, donde muchas veces los atletas dependen de sí mismos y sus familiares para acceder a una instancia de competencia, este apoyo significa poder continuar jugando. “Al principio, hasta que uno llega a las selecciones, todo se hace a pulmón. Mi familia siempre me acompañó, me llevaban a los torneos. Más adelante sí hubo apoyo oficial, y algunas becas. La provincia y la municipalidad también han hecho algún aporte. Pero hoy, por la situación del país, hay muchos recortes. Uno siempre cuenta las cosas lindas que le ocurren. Pero muchas veces no se ve todo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de una medalla, de un podio. No hay que dejarse caer cuando las cosas no salen como uno quiere”.

Confiesa que desea seguir ligada siempre al deporte.

“Tuve la posibilidad de acercarme al deporte desde otro ámbito, no sólo como atleta. Participé de la Academia Atlética Argentina, una instancia de formación que tiene el Comité Olímpico sobre el movimiento olímpico, que trata de transmitir y mantener el olimpismo: amistad, excelencia, respeto. Ser parte de eso fue increíble. Gracias a eso tuve la oportunidad de ir a Grecia, a participar de la Academia Olímpica Internacional, en el 2017, en la cuna de los juegos: Olimpia. Me sentí parte de la historia”.

DE LA PLAYA A LA NIEVE

Este año Argentina integró una nueva página en la historia del voleibol mundial con el acceso al podio del primer torneo oficial del World Tour de Snow Volley, la flamante variante de la disciplina que la Federación Internacional impulsa.

“Es una disciplina que en Europa se viene jugando hace más de 10 años, tienen circuitos nacionales y circuitos europeos. En América todavía no se desarrolló. Este año se lanzó el circuito internacional de snow voley. Yo participé en Austria y en Italia, y obtuvimos el tercer puesto en ambos torneos”. Es necesario destacar que es la primera vez que Virginia se desempeña en snow voley. El país tendrá una representación de lujo de la mano de nuestra medallista olímpica local.

“Es como una disciplina intermedia entre el beach voley y el indoor”, sintetiza Virginia. El principal cambio reside en que mientras en la arena se compite en duplas y en voley indoor son seis los jugadores en cancha, la versión frozen presenta un formato de tres contra tres y el reglamento contempla equipos de hasta cuatro atletas, con uno como suplente y dos sustituciones por set. “Es una disciplina nueva dentro del voley. Se juega con tres atletas en cancha y uno en reserva, la superficie es ¡nieve! y los sets son a 15 puntos y algunas reglas cambian en los golpes, como en el bloqueo. Y se juega con botines de fútbol 11, con tapones”, explica Virginia.

“La Federación Internacional de voley quiere impulsar ese deporte en el mundo, por lo que invitó a dos países de la Confederación Sudamericana para participar de este torneo. Brasil en varones y Argentina en voley femenino. Hubo países de Asia, de África… la idea es que el mundo lo conozca, sobre todo en los lugares donde hoy en día no se practica. La Federación Argentina recibió la invitación y nos convocó a cuatro jugadoras de beach voley, y yo fui una de ellas”.

En cuanto al cambio de panorama con el clima, Virginia cuenta que además de lo obvio, una vez que se entra en calor, las demás condiciones imperantes son similares a jugar en la playa: el viento es un factor importante a tener en cuenta. “Me tocó adaptarme rápidamente. Si hay sol no se sufre el frío. Claro que no es como jugar en la playa y si hay mucho viento se complica en los dos estilos de juego.

He jugado mientras nevaba y ahí si se sentía el frío”, cuenta con una gran sonrisa. “Jugamos en zona de montaña, a 2.200 metros de altura, lo que generó otro factor a tener en cuenta. Ambos torneos se celebraron en centros de esquí”.

Bariloche será sede en agosto de una fecha internacional, para continuar difundiendo el voley en su categoría nieve. “Es una buena oportunidad para seguir fomentando este deporte. En sudamérica no somos muchos los países que tenemos nieve, salgo Argentina y Chile”.

AUTODEFINIDO

“Me gusta hacer muchas cosas al mismo tiempo. Trato de organizarme para cumplir con todo, porque cuando asumo un compromiso, lo hago a conciencia para no dejar nada colgado. Soy muy perseverante, y creo que eso me lo dio el deporte. El deporte me dio estructura, disciplina, es una de las cosas que me hizo la persona que soy hoy. Creo que eso me caracteriza: la perseverancia. Suelo ser bastante indecisa. A veces tengo miedo a tomar una decisión equivocada, pero hay que tomarlas, porque de lo contrario no se avanza. Para mí, el fracaso no existe. Uno siempre tiene la posibilidad de volver a intentarlo”.

MINI BIO

Virginia Zonta es ingeniera química, egresada de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, y jugadora en la Selección Argentina de Beach Voley desde hace 8 años. Participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, en los Juegos Odesur Santiago 2014, en los Juegos Sudamericanos de Playa Manta 2011 y Vargas 2014.

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