Selección Argentina: Candidatos a dirigir Las Panteras, ¿alguien del masculino o del seno de la femenina?

Por @SantiagoGabari Hace un mes, a poco de terminada la participación del seleccionado femenino del Campeonato Mundial, te anticipamos que Guillermo Orduna no iba a seguir al frente de Las Panteras y que había tres candidatos que sonaban fuertes: Mario Gallego, Julián Álvarez y Juan Manuel Serramalera. Hoy, el saldo se duplicó, uno ya no está en carpeta y otros dos suenan muy fuertes. El sexto, una sorpresa.

LA BAJA. Julián Álvarez. El entrerriano que fue asistente de Julio Velasco en la Selección Masculina y que está comenzando la temporada con el San Martín de Porres de la Liga Femenina de Perú, finalmente no presentó proyecto para hacerse cargo del seleccionado femenino. Su llegada a la LSVP generó un fuerte rumor y un agradable llamado de atención para varios. Pero de momento no será.

UN DT DE LA ENTRAÑA FEMENINA. Mario Gallego, Entrenador de San Lorenzo de Almagro, es el nombre más fuerte del ceno del vóleibol femenino. Tendría el visto bueno de algunos directivos con peso en la Federación Argentina (FeVA), apoyo de la Federación Metropolitana de Vóleibol (FMV) y la colaboración de algunas empresas ligadas al mundo azulgrana y a Marcelo Tinelli para generar un cambio grande en el vóleibol femenino. El proceso apuntaría a refundar la Liga Femenina como disparador al desarrollo y captación de talentos. Llegaría de la mano de algunos nombres conocidos y sin lugar en el mundo FeVA. Quiere un trabajo fino para llegar a todos los entrenadores y trabajar todos de la forma que el seleccionado precise en pos del crecimiento de la disciplina. En San Lorenzo maneja todas las disciplinas deportivas con una mirada completa, incluyendo la imagen y la comunicación.

Eduardo Allona, Entrenador de Boca Juniors. En el xeneize lo ganó todo a nivel metropolitano, nacional e incluso un par de podios sudamericanos. Al igual que Gallego tiene un sobrado conocimiento de la realidad del vóleibol femenino y sobre este eje haría fuerza su proyecto. Es un convencido de que la Selección debe tener no menos de cuatro jugadoras por puesto. Confía en un trabajo mancomunado con los clubes para desarrollar y trabajar en lineamiento con lo que serían Las Panteras.

UN ENTRENADOR DEL MASCULINO. Desde hace mucho tiempo se habla la posibilidad de que el vóleibol femenino tenga un técnico históricamente relacionado al vóleibol masculino, con el objetivo de dar un volantazo en la mentalidad y forma de entrenamiento. Surgen tres opciones: Juan Manuel Barrial, Fabián Muraco y Hernán Ferraro. Los dos primeros correrían con algo de ventaja, pero el trabajo de desarrollo en Ciudad y los últimos años junto a Julio Velasco, le dan a Ferraro un plus que no todos tienen. Hay un factor común en todos ellos: el conocimiento del vóleibol femenino es algo obsoleto. Todos los conocen, pero nadie con la profundidad de quienes ya trabajan desde hace décadas en la rama. No es un dato menor, pero al ser un cargo part time, ¿puede ser posible el compromiso necesario para sacar adelante al voley femenino si al mismo tiempo se está trabajando en dar pelea en la Liga Masculina?

UN PUNTO MEDIO. Juan Manuel Serramalera, actual DT de Obras y Asistente de Raúl Lozano en China. Sí, es cierto, actualmente está volcado al masculino, por lo que parece ser similar a los casos anteriores. Sin embargo, al igual que Muraco, Serramalera fue ayudante de Orduna. Pero, además, ha trabajado mucho en el vóleibol femenino. Estuvo al frente del Dabrowa Gornicza de Polonia durante dos temporadas, con un excelente papel. Viene de la escuela de Lozano, otro de los grandes entrenadores argentinos por el mundo, y tiene una mirada muy amplia en términos profesionales, de entrenamiento, de marketing y comunicación.

Sentados los nombres, todos con curriculum, resta esperar que avance la Federación del Vóleibol Argentina (FeVA), que votará el 8 de diciembre, en Reunión de Consejo Directivo, entre dos o tres nombres previamente filtrados. Cabe destacar, además, que no sería extraño que aparezcan otras opciones. Y por último, nos preguntamos: ¿es cuestión de nombre o de que se cambie la mentalidad y estructura?

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