Bolívar y… San Martín

Diario Olé Pablo Crer y Alexis González son los próceres del equipo más ganador de la Liga, dupla de mil batallas que se separa luego del flamante octavo título y seis temporadas juntos.

Historia atípica en el vóley, deporte nómade en el que año tras año los planteles se renuevan casi en su totalidad, Bolívar tiene a un dúo de próceres que bien se ha ganado el nombre de un par de calles de la ciudad. Pablo Creer llegó al club para la la liga 2011/12 y Alexis González lo hizo en la siguiente. Y sólo se separaron cuando el Enano se fue al Rennes francés y el alto de 2,05 metros al Vibo Valentia, en el 2013. Suman seis temporadas en el Celeste, equipo que acaba de ganar su octavo título de Liga Argentina, marcando el récord en cantidad de torneos al superar por uno a UPCN.

La relación del central de 28 años y el líbero bonaerense de 37 se acentuó en la Selección Nacional, formando lazos que el éxodo del rosarino no quebrará. Toda una noticia, la dupla se separa porque Crer se irá afuera -el club está en reserva hasta la firma- y el pelado se quedará en Bolívar. Olé los junto antes del adiós y tras una temporada especial para González, ya que su familia sufrió un accidente automovilístico en Saladillo en el que murió una persona. La mujer y los dos hijos de Alexis pasaron un susto, algunas complicaciones de salud pero finalmente están bien.

-¿Cómo nace la relación entre ustedes?

AG- Nos conocimos en la Selección mayor, creo que en el 2009, y luego en 2012 ya empezamos a estar más juntos cuando empezamos a jugar en Bolívar. Allí nació una relación de amistad.

PC- En realidad fue 2010, cuando me citan a mi primera convocatoria para la Selección que iba a jugar el Mundial de Italia ese año. Yo a Alexis lo conocía porque jugaba afuera y estaba en la Selección, pero no tenía trato todavía. Hace diez años estamos juntos, creo que pasé más tiempo con él que con mi familia, ja.

-¿La que finalizó fue la mejor temporada que tuvieron en su carrera? Se quedaron con la doble corona ganando la Copa Libertadores y la octava Liga Argentina para Bolívar…

AG– Vivimos muchas cosas juntos, finales perdidas y ganadas. Pero este año, para nosotros, fue el mejor porque ganamos la Libertadores contra los mejores equipos de Brasil y el campeonato argentino, que siempre es difícil.

PC– Se dio un año muy bueno, pudimos coronar juntos los dos títulos más importante de la temporada, lo cual fue algo muy importante. El Enano tuvo un año especial (NdeR:por el accidente de su familia), así que haber ganado resultó muy importante, sobre todo para el estado de ánimo. Se lo merece por la clase de jugador que es.

-Desde ahora toman caminos diferentes. ¿Será raro no jugar juntos en un mismo equipo luego de tantos años?

AG– Sí, claro. Se va un amigo, más allá del gran jugador que es Pablo, con el que compartimos muchas cosas además del vóley.

PC– Tomamos caminos diferentes a nivel clubes. El va a seguir en Bolívar, yo no. Pero más allá de eso siempre estuvimos en contacto. Yo lo considero un integrante más de mi familia. Personalmente le deseo de todo corazón que le vaya bien como le ha ido siempre.

-¿Quién es uno para el otro?

AG– Pablo, por sobre todas las cosas, es un gran amigo, una persona que está siempre al lado, en las buenas o en las malas. Un incondicional que me dio el vóley.

PC– Alexis es un referente, un hermano mayor más. Una persona que me ha guiado mucho en lo deportivo, que me ha dado consejos cuando lo necesitaba, que me ha cagado a pedos cuando lo necesitaba. Sinceramente en la cancha, uno ve la relación que tenemos afuera y quizá ve que somos amigos, pero en la cancha somos unos de los que más nos peleamos, ja. Pero es por lo que lo hace grande a él, que siempre quiere ganar, que siempre quiere ser el mejor en todo. En ese sentido uno discute bastante; él es muy cabeza dura, pero para mí es una persona importante, doy gracias a Dios por haberlo conocido. Lo quiero mucho.

Uno más grande, el otro más joven. Uno habla más, el otro, no tanto. Al final, la nota se pone emotiva por las palabras del más alto de ellos por un adiós que, en realidad, es un hasta luego. Cada uno volverá a su hogar (Rosario, Buenos Aires), pero en unos días se juntarán con la misma camiseta, la celeste y blanca, colores que vestirán en este nuevo ciclo de Marcelo Méndez como entrenador de la Selección.

Esta dupla nunca se va a separar.

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