“El adiós a Julio Velasco, un sabio no aprovechado”, por Eduardo Castiglione [COLUMNA]

Especial, por Eduardo Castiglione (Ex Diario Clarín, Docente) – Decir que Julio Velasco fue inmenso es decir poco. Asegurar que este platense sabio y trabajador fue el entrenador argentino más ganador de la historia de voleibol mundial es apenas aferrarse a un dato de las estadísticas. Hablar de este hombre admirado y respetado por el mundo entero es, para quien éstas líneas escribe, una nueva oportunidad de compartir con los lectores parte de lo que escuché de su boca y de lo que aprendí de su sabiduría.

Poco después de su llegada a la Argentina para asumir como DT de la Selección Nacional, durante una nota a los medios, le comenté lo adverso que significaba no contar con un opuesto de 25 o 30 puntos para cerrar algún partido a cinco sets frente a una de las principales potencias. Pragmático y sensato, como siempre, explicó: “No voy a hablar mas de los opuestos porque se me hace una gran excusa. Mientras no tengamos ese opuesto confiable, saquemos bien, defendamos mejor, bloqueemos más alto, juguemos mejor al voley. ¿Sabés por qué pienso así? Porque un día vamos a tener ese opuesto que tanto deseamos y vamos a seguir haciendo mal todo lo demás”.

Velasco ha anunciado en Italia que el punto final de su carrera como entrenador ya está puesto en exitosísima carrera. Estoy convencido de que nuestro vóleibol no aprovechó en su totalidad la capacidad de Julio para dar un paso hacia arriba. Y el deporte argentino despilfarró un momento sin igual con un tipo que para muchos es imprescindible. No dudo que después del coreano Young Wang Sohn, en aquel período inigualable que se cerró con la medalla de bronce en el Mundial de la Argentina en 1982, los jugadores seleccionados tuvieron un técnico mejor de lo que eran ellos como protagonistas. Y varios de ellos, seguramente montados en esa soberbia tan celeste y blanca, hicieron y dieron menos de lo que las circunstancias ameritaban.

Durante una etapa de la World League, en Polonia, en la previa a los Juegos Panamericanos de Toronto (2015), con este periodista de testigo, juntó al plantel en el medio de la cancha y preguntó: “¿Les gustó lo que hicimos? ¿Están de acuerdo con la cantidad y la calidad de los ejercicios y repeticiones?”. Eran días de plena fascinación de los dirigidos por su maestro y el “siiiiiiiii” en el gimnasio fue unánime. “Bueno, entonces sepan que los primeros ocho o diez principales países de este deporte están haciendo lo mismo que ustedes en este momento porque pretenden mejorar como pretendemos nosotros”. Enorme conversador pero aún más grande oyente: “Si yo hablo con alguien que de diez cosas dice una o dos inteligentes, yo pago la vuelta de café. Pero si de diez frases las que tiene valor son siete u ocho, me lo llevo a cenar y lo acompaño hasta su casa cuando está amaneciendo”.

Será por eso que Pep Guardiola lo invitó a comer en un par de oportunidades. Y que un encuentro con Marcelo Bielsa empezó de día y finalizó bien entrada la noche. La fase productiva de la carrera de Julio Velasco llega a su final. Será un bonito trabajo de archivo buscar y juntar lo mejor de su obra para ser mejores. En la cancha y fuera de ella también.

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