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Sánchez, Lima y el sueño de los pibes: de criarse juntos a los Juegos Olímpicos con Argentina

Se formaron como jugadores y amigos desde los seis años y ahora están juntos en Tokio 2020 con la Selección de vóley. “Creo que llevamos más tiempo juntos que con nuestras familias”, cuentan.

Hablan mucho de “nosotros” y hacen bien. Es que Matías Sánchez (24) y Bruno Lima (25) se criaron juntos en el mítico club Obras de San Juan, uno de los históricos del vóley nacional. Desde los seis años casi no se despegan, ni dentro ni fuera de la cancha, y la vida les dio la oportunidad de estar a la par en unos Juegos Olímpicos, el sueño de sus carreras deportivas desde bien chicos. Tokio 2020 tendrá muchos hermanos de sangre en la delegación argentina, pero también hermanos de la vida como ellos.

-¿Cuáles son los primeros recuerdos que tienen jugando juntos?

Bruno Lima: -Mati empezó de más chico que yo porque su familia era muy allegada al club, pero arranqué a los seis años y ahí lo conocí. Desde el primer momento nos hicimos amigos, al tener la misma edad compartíamos muchas cosas. Después de más de 15 años seguimos juntos, nos conocemos muchas cosas íntimas más allá de lo que pasa en la cancha y eso está muy bueno.

Matías Sánchez: -Desde que nací estoy en el club y apenas llegó él nos hicimos muy amigos, siempre jugábamos los torneos juntos. El primer recuerdo debe ser una Li.Na.Me Sub-14 (NdeR: un torneo con los mejores clubes del país), tendríamos 9 o 10 años… Con el club y la Selección de San Juan hemos jugado absolutamente todo, es muchísimo.

-Obras tiene una “canchita” muy famosa, una especie de potrero. Todo el que pasó por ahí la nombra…

MS: -Es un fenómeno difícil de explicar. Nuestras madres nos dejaban en el club a la mañana y nos íbamos a la madrugada, así eran los veranos. Jugar a la canchita, tomar una coca, ir a la pileta y volver a jugar… Así de las 11, que a veces abría el club porque mi mamá era la presidenta, hasta la madrugada y todos los días. Y en invierno, íbamos a la escuela a la mañana y ya después a las 2 o 3 de la tarde estábamos ahí, para entrenar recién a las 6.

BL: -Nos pasábamos todo el día en Obras. Se nos llenaban los pies de ampollas porque salíamos de la pileta a jugar al piso caliente, nos las sacábamos y seguíamos. Son recuerdos que hasta el día de hoy se extrañan, lo mismo los torneos. Todo eso nos marcó mucho y nos ayudó a crecer, lo valoramos mucho. Todavía aprovecho cuando estoy en San Juan para ir y ver a los chicos que están ahora.

-Los dos mencionan mucho los torneos que pasaron de chicos, donde ya marcaban la diferencia juntos. ¿Cómo se sentían?

MS: -Nosotros jugamos por amor al deporte, para divertirnos. Hay mucha gente que lo toma como un trabajo, pero en nuestros casos para nada porque nos apasiona. En ese momento, si ganábamos buenísimo y si perdíamos no pasaba nada. Nunca dejamos de ser muy felices jugando al vóley, que eso hacía la diferencia con el resto. No lo veíamos como ganar sí o sí.

BL: -El equipo nuestro se distinguía del resto por eso, se veía que nos divertíamos mucho. Los rivales a veces pensaban que los sobrábamos, pero así nosotros jugábamos mejor, divirtiéndonos en cada punto. Eso nos enseñaron en Obras, a divertirnos adentro de la cancha más allá de ir ganando o perdiendo.

-¿Fuera de la cancha cómo era la convivencia? ¿Alguna anécdota?

MS: -Es imposible llevarte mal con una persona con la que has pasado toda tu vida, salvo este último tiempo en los clubes. Desde los 6 hasta ahora hemos estado juntos. Creo que llevamos más tiempo juntos entre nosotros que con nuestras familias, ja.

BL: -El otro día me acordaba de una vez que éramos Sub-12, estábamos en Chile y en un partido nos sacaron para que jueguen otros, pero al punto siguiente nos volvimos a meter sin permiso. ¡Nos recagaron a pedos! Terminamos llorando todo el día… Cuando nos retaron nos sirvió igual, para no volver a hacerlo.

-¿Qué se hace más fácil conociéndose tanto?

MS: -El conocerse está buenísimo para el juego, pero la gran diferencia está en el disfrutar lo que nos pasa juntos, porque después a este nivel en la cancha te terminás entendiendo con todos. Lo nuestro pasa más por lo humano que por lo deportivo. Mirá si a los seis años nos iban a decir que íbamos a estar acá…

BL: -Nos damos cuenta cuando uno está en un mal momento o no se siente confiado. A este nivel podemos entendernos mejor por eso, tratando de bancarnos.

– ¿Qué significó haber llegado a Primera juntos, primero en Obras y también en Bolívar?

BL: -Estábamos preparados para jugar en Obras porque es un club formador, sabíamos que nos iba a llegar esa oportunidad y debutamos de chicos. Te van preparando desde chico para eso también. Jugamos la primera Liga A1 y nos llamaron de Bolívar para irnos, ahí hasta vivíamos juntos. Se hizo un lazo todavía más fuerte.

– De todos estos años, ¿a qué técnicos recuerdan más?

MS: – En las inferiores de Obras, hasta el día de hoy, ni bien entrás estás con Dina (Murciano), que está de toda la vida, y después un poquito más adelante, cuando jugás mejor, con Juan (Echenique) y Roberto Zapata. Pero todos los que pasaron nos dejaron algo (NdeR: lo dirigieron su papá Yeyo y su hermano Nicolás), porque es como una familia. Han sido fundamentales para nuestra carrera, ayudan a la educación de cada uno y fueron fundamentales para llegar a lo que hoy somos. Nunca nos dejaron perder la felicidad de jugar.

BL: -También a Julián Álvarez en la Selección. Fue el primero que tuvimos más profesional y nos guió en el deporte e ir haciendo el camino para ir creciendo. Él nos ayudó mucho.

-Ustedes jugaron mucho juntos y se separaron en un momento, cuando Bruno se fue a Europa y Mati se quedó en Obras. ¿Cómo fue eso?

BL: -Sabíamos que en algún momento iba a pasar lo de jugar en diferentes equipos, lo bueno es que en la liga que viene nos vamos a enfrentar en Francia (NdeR: Lima en Nice y Sánchez con la camiseta de Tourcoing), la primera vez que vamos a jugar en contra. Creo que lo vamos a disfrutar y a divertirnos, aunque seamos rivales.

MS: -Cuando él se fue del club hubo una alegría para todos porque iba a una liga europea, el sueño de todos, pero también un dolor inmenso, porque era como un pilar y quedó un vacío. Costó un poco al principio… Y este año vamos a ver. Le voy a hacer burla si ganamos y me la voy a tener que bancar si perdemos.

-¿Cómo piensan que va a ser esta experiencia olímpica juntos?

BL: -A mi los Juegos Olímpicos anteriores, en Río, me llegaron de sorpresa y me shockearon. La felicidad de estar ahora no cambia nada aunque ya haya jugado unos. Hay que aprovechar cada oportunidad, dar lo mejor y vivirlos con mucha alegría.

MS: -Yo no caigo en lo que está pasando. Me cuesta mucho, creo que vamos a ser conscientes más de grandes de todo lo que pasamos. Estoy demasiado feliz pero no dimensiono que dos muy amigos, que jugamos juntos de los seis años, vamos a estar representando al país mientras nos ve todo el mundo. Trato de disfrutar todo momento, Bruno se enoja pero me la paso todo el día en su habitación, no lo dejo dormir la siesta para hinchar las bolas, jaja. Creo que así hay que hacerlo, porque no sabés nunca si esto va a volver a pasar.

Fuente TyC Sports

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