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Ferraro, crítico con el futuro del vóleibol femenino: “No es tan bueno lo que viene”

A pocos días de anunciarse su salida de la Selección Argentina, y a poco más de conseguir el mejor resultado del seleccionado en un Campeonato Mundial, Hernán Ferraro dialogó con Diario Olé sobre la realidad del vóleibol femenino en la Argentina y, su punto de vista, no es muy positivo. Fue autocrítico, crítico y, ¿pesimista o realista?

Diario Olé – No titubea Hernán Ferraro (54) para dar su opinión. Quizá en algún momento piensa dos veces antes de hablar porque es consciente de la crudeza de su diagnóstico. Más cuando la Selección alcanzó el logro mayor en su historia al pasar por primera vez a la segunda ronda de un Mundial. Sin embargo, quien fue el entrenador en la reciente Copa, que podría inflar el pecho, no vende humo y dice qué piensa del futuro del vóley femenino. Con la autoridad no solo de haber cumplido cuatro años en el cargo y tras aquel resultado, sino luego de haber sido ayudante de Julio Velasco en la masculina, equipo en el que fue armador, mundialista y olímpico. Así habló el además DT de Ciudad Vóley con Olé.

-Llegaste del Mundial e informaste que te ibas de Las Panteras. ¿Por qué?

-Ya lo tenía decidido y se lo había comunicado a los managers. Me había costado mucho este último año, sobre todo con el equipo que había armado Ciudad, con la llegada de Facundo (Conte). Tenía que estar en muchas cosas y me estaba costando. Habían sido ocho años ininterrumpidos entre las dos ramas, me parecía que tenía que darle un poco el lugar a la familia. Además, el año que viene va a ser todavía más largo de la Selección.

-¿No dudaste tras el buen Mundial?

-No. Primero porque fuimos con ese objetivo y era muy factible que lo consiguiéramos. Tampoco creo que el futuro dependía de eso. Hemos conseguido algunos resultados importantes o mejores. Y no me gusta decirlo porque parece que uno compara ciclos: tampoco significa que sea un gran momento del vóley femenino. Hay cosas que la Selección necesitaría, que las selecciones de base necesitarían. Pero son muy difíciles de lograr y por eso el crecimiento va a seguir siendo muy paulatino. Pero ya no depende de mí.

-¿Qué diagnóstico hacés?

-El diagnóstico en realidad lo hicimos al momento de llegar. Agarramos los números de la Selección, estadísticas, qué habían logrado las selecciones mayores como las de base, y lo que me quedaba era compararlo con el masculino, que conozco bien. Las mujeres casi duplican la cantidad de federados varones, y nosotros tenemos algo que en el mundo no existe, los clubes. Solamente en Brasil existen. Sin embargo, no conseguimos resultados a nivel internacional, no conseguimos que haya muchas chicas jugando en el nivel internacional y no conseguimos resultados en las selecciones de base. Entonces, necesitaríamos que esas chicas que tenemos, que son buenas a nivel sudamericano cuando son menores, como ahora que salieron campeonas, tengan un proceso de selección permanente más largo o un trabajo diferente en los clubes, que se hace difícil porque la Argentina es muy grande. Entonces vos tenés una chica en Tucumán, otra en Santa Fe, otra en Neuquén. Y congeniar que ese club trabaje a nivel Selección no lo puede hacer. No es que no lo quiere hacer, es imposible que lo haga. Entonces tenés que congregar a las chicas mucho más tiempo en la Selección. Y eso es una estructura que nosotros no podemos sostener, pero lo tiene la mayoría de los países.

-¿Y a nivel competencia?

-El otro diagnostico es que había que jugar mucho más partidos internacionales tanto de selecciones de base como en mayor. Y por un tema de costos tampoco se puede. Calculá que nosotros este año fuimos al Mundial jugando cinco partidos con Perú, que los ganamos porque somos mucho más que Perú. Y jugamos cinco partidos previos antes del Mundial, uno tras de otro cuidando a las jugadoras, o contra equipos que después nos tocaban en la zona y no les podíamos mostrar las cartas. No es imposible, pero sí complejo y difícil de realizar. Igual, insisto, no pasa por ahí la decisión de irme, pero no es tampoco tan bueno lo que se viene…

-¿Qué se puede hacer? Al menos la mayoría de las chicas juega afuera. ¿No es una ventaja? ¿No alcanza?

-Sí es una ventaja pero no alcanza. Porque ninguna de las chicas juega en la A1 de Italia, en la A1 de Turquía. Juega un par en la A2 de Italia, en Grecia, en Francia, no son grandes ligas. En Italia van a entrenar mejor; la de Grecia es más o menos; y la de Francia, entrenan de acuerdo al entrenador que les toque. Tampoco es que porque dirijan afuera son buenísimos. Yo quiero ser optimista, pero soy realista. Nosotros, cuando llegamos hace cuatro años, también conseguimos salir campeones sudamericanos con las menores. Y después de ese grupo solamente (Bianca) Cugno llegó. Hay dos chicas que están en Estados Unidos (Aylén Ayub y Bianca Bertolino), que quizá dentro de unos años la puedas tener, porque se van a una universidad de Estados Unidos y vuelven en cuatro años. Entonces, no hay una gran cantidad de jugadoras para tener aspiraciones de hacer un poco más. Igualmente, ves el equipo nuestro y hay ocho Sub 23. Pero depende mucho, como yo les digo, de lo que hagan a nivel internacional. Yo las sigo por televisión, por YouTube, y depende mucho de ellas, no depende del entrenador, depende mucho de un crecimiento individual. Porque después vuelven a la Selección, las tenés cinco meses y no es un club, tienen que jugar mejor de lo que jugaron el año pasado. Creo que el crecimiento ese también es el lento, y el crecimiento de las divisiones inferiores en nuestro vóley también es lento.

-¿Cómo se puede mejorar?

-Para mí hay un tema de capacitación que se puede mejorar. Los técnicos de la Selección tienen que dar capacitaciones a nivel nacional. Eso no se ha logrado tampoco, todavía hay un tema ahí que yo no pude desasnar. Insisto en que la Argentina es muy grande, hay muchas chicas, y lograr el alto rendimiento es complejo.

-¿Por qué la diferencia en las selecciones de base de varones y mujeres, siendo que no son profesionales e incluso hay más chicas que chicos jugando?

-Lo que pasa es que… la verdad ésa la puedo decir, pero duele mucho, lastima. El vóley masculino tiene muchos (entrenadores) referentes a nivel mundial: (Julio) Velasco, (Raúl) Lozano, (Javier) Weber, (Daniel) Castellani, (Marcelo) Méndez, (Fabián) Armoa, (Jon) Uriarte… De ese árbol salen manzanas que caen. Yo hablo con Velasco, y después hablan conmigo; después el otro habla con Lozano, y el otro. con Méndez… El vóley masculino ya sabe con el método que tiene que trabajar. Algunos trabajan más, un poco distinto, pero no hay grandes diferencias: el método de trabajo está establecido. El vóley femenino eso no lo tiene, no tiene referentes de entrenadores a nivel internacional que sepan cómo se trabaja afuera. Que vengan y aporten datos, estadísticas y métodos. Entonces es como que todavía copia recetas. A alguno le gusta un poco el vóley de Brasil, otro ve un poco el asiático, otro el europeo. Y seguimos con el tema mucho de la técnica y, a su vez, después corremos con una desventaja física porque una chica de 14 años no llega como un chico de 14 años. Ya en las escuelas no se trabaja de la misma manera, entonces físicamente la chica empieza tarde a trabajar y eso hace que también todo sea más lento. Yo lo dije el segundo año: acá hay que acelerar los procesos de aprendizaje, hay que ir más rápido al juego. Nuestras jóvenes no juegan al mismo nivel que juegan las jóvenes a nivel internacional. Porque se desconoce, no se sabe cómo juega el mejor equipo del mundo Sub 16. No tenemos parámetros.

-¿Y jugadores?

-El vóley masculino copia. Quiere jugar como (Luciano) De Cecco, (Sebastián) Solé, (Facundo) Conte. Las chicas, no. Las chicas quieren jugar como… De Cecco, ¿entendés? No quieren jugar como (Victoria) Mayer, no copian modelos del vóley femenino. Vos agarrás a cuatro jugadoras y les pedís que te nombren a cuatro jugadores, y te los nombran enseguida. Pero no saben nombrarte a cuatro jugadoras. Entonces es todo más lento.

-¿Qué pasa en Ciudad Vóley?

-Los varones están todo el día jugando al vóley, y al lado las mujeres están dos horas por día. Por eso los varones ganan todo. Al club vienen todos los pibes de la Argentina para jugar; las mujeres también vienen, pero no pasa nada porque entrenan dos horas por día. Vos quizá me decís que las mujeres no tienen la perspectiva de ser jugadoras de vóley, y puede ser.

-¿Los varones?

-Sueñan con ser Conte, De Cecco. Las pibas, no, porque hay una realidad: prefieren quedarse acá y estudiar. Y está bien, pero ése es el vóley femenino.

-¿Gracias a este Mundial no pueden cambiar las cosas?

-No creo. Porque lo conozco, porque tengo una nena que juega al vóley, porque al lado de mi gimnasio entrenan las mujeres y no es que me vienen a preguntar cómo hicimos en el Mundial. Y siguen haciendo lo mismo que hacían hace 20 años. Entonces, creo que hay un desinterés o quedarse en el lugar donde están. Pero tampoco se puede generalizar, porque también hay realidades diferentes en el Interior: se entrena más. Hoy en Capital los clubes no tienen gimnasios, es muy difícil; a los entrenadores les pagan poco, no son tan loquitos como nosotros éramos antes. Hay una mezcla de todo que hace que tengamos diez excusas como para decir: es muy difícil que el vóley femenino crezca.

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